Rutinas de pensamiento, herramientas indispensables

Muchas veces escuchamos a los maestros decir que necesitan que sus alumnos y alumnas “sepan pensar”. 

¿Pero, qué significa “saber pensar”? ¿Es algo que podemos enseñar? ¿Cómo debemos empezar a hacerlo? Para responder a estas preguntas, primero debemos reflexionar sobre nuestra práctica en el aula. ¿Qué es lo que estamos haciendo para estimular al alumnado a reflexionar? Si lo que queremos es mejorar la capacidad de nuestros estudiantes de razonar, tenemos que ser conscientes de que existen diferentes formas de hacerlo.

Por ejemplo, los científicos no siguen el mismo proceso de pensamiento que los matemáticos o los historiadores. Cuando estamos leyendo una novela no estamos discurriendo igual que cuando estamos resolviendo un problema de ciencias. Aunque todos estemos de acuerdo con que esto es así, no solemos ser capaces de expresar y conocer en profundidad nuestros procesos de pensamiento, o los pasos que los conforman. Por tanto, es necesario tomar conciencia y enseñar sobre ello a nuestro alumnado, para que todos sean capaces de entenderlo e incorporarlo.

¿Qué son las rutinas de pensamiento?

Las rutinas de pensamiento son simples estructuras de preguntas o secuencias de pasos que se pueden realizar de manera individual o en grupo. Igual que implementamos las rutinas que realizamos en clase, como asignar tareas de casa, recogerlas el día siguiente… Podemos incorporar nuevas rutinas que ayuden al alumnado a activar diferentes tipos de pensamiento, según los contenidos que estamos impartiendo.

Las rutinas de pensamiento forman parte de un método de enseñanza que hace el proceso de pensamiento más visible, fácil de seguir y recordar.

A continuación os presentamos unos ejemplos de algunas rutinas que ya se utilizan en muchas aulas:

1.- VEO – PIENSO – ME PREGUNTO / Descubriendo conceptos

Esta rutina consiste en observar el objeto o fenómeno que se presenta, intentar interpretarlo y relacionarlo con los conocimientos con los que el alumnado ya cuenta. Para terminar, formularán preguntas a partir de las dudas que les hayan surgido.

2.- EXPLICA – APOYA – CUESTIONA / Pensamiento científico

En este caso el alumnado primero ofrece una explicación o interpretación de lo que ha observado, después presenta las pruebas que apoyan su explicación o conclusión, y termina planteado preguntas que cuestionan la certeza de la idea expuesta.

3.- GENERA – ORDENA – RELACIONA – ELABORA / Sintetizando y organizando ideas 

En el momento que el alumnado se enfrenta a una gran cantidad de contenidos, es necesario seguir los siguientes pasos: generar una lista de ideas iniciales sobre el tema que se está trabajando, ordenar estas ideas, seleccionando las centrales y las tangenciales, después, relacionar con líneas los conceptos que tengan algo en común, y por último, continuar desglosando cada idea.

 

4.- PUENTE 3-2-1 / Estimular conocimientos previos conectando con nuevas ideas

Cuando se presenta un contenido o un concepto, el alumnado escribe tres ideas que ya sepan sobre ello, dos preguntas que se les ocurran y una metáfora o analogía. Una vez explicado el concepto y realizadas algunas actividades, volverán a rellenar la misma estructura con lo que ya han aprendido.

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