Pensamiento Crítico: ¿indispensable en la escuela?

Una noticia falsa difundida a través de las redes sociales es capaz de cambiar el rumbo de unas elecciones, de un país o de todo el planeta si ese país es poderoso e influyente.

Esta conclusión puede ser exagerada, pero cada vez cobra más fuerza en la mente de muchas personas, sobre todo tras las últimas elecciones presidenciales en EEUU y las conclusiones de sus servicios secretos sobre la injerencia de Rusia en las mismas.

Como ciudadanos debemos tomar conciencia del impacto que puede tener la difusión de noticias que no conocemos o que no nos preocupamos por conocer bien. Según un estudio de la Universidad de Columbia y el French National Institute, el 59% de las noticias compartidas en Internet no han sido leídas. Esta triste estadística se explica en buena parte por el poder de un “buen titular” en un tiempo de masificación de información y noticias. Y por “buen titular” no nos referimos al que sintetiza en una frase el núcleo de la noticia, sino a los titulares que son capaces de captar el interés del espectador, muchas veces a cualquier precio.

Vivimos tiempos exigentes que requieren de compromiso y prudencia, y si queremos mirar al futuro con optimismo, hoy más que nunca es necesario educar a los niños en el Pensamiento Crítico…”

Un ejemplo de esto es el experimento realizado por la revista NPR.org que publicó en su página de Facebook una noticia tras el título “¿Por qué los americanos ya no leen?”. En realidad tras la noticia no había artículo alguno, y sin embargo sus más de 5,4 millones de seguidores en la red social la comentaron ampliamente. Un experimento similar fue realizado por la revista IFLScience.com de divulgación científica, que publicó una noticia falsa tras el titular La NASA confirma que la marihuana contiene ADN de extraterrestres de otras galaxias. Hasta la fecha, el artículo ha sido compartido más de 149.000 veces y comentado ampliamente, y en realidad trata de cómo los internautas comparten y comentan noticias sin haberlas leído.

Al mismo tiempo que se comparten masivamente noticas que no se han leído y mucho menos contrastado, se deteriora a nivel global la confianza de los ciudadanos en instituciones, políticos y medios de comunicación, y crece la tendencia a dar más credibilidad a los comentarios de otros internautas que identificamos como semejantes a nosotros. Parece más claro que nunca la necesidad de un principio de prudencia, aunque por ahora, este escasea en las redes sociales.

La creciente desconfianza en las instituciones también está teniendo como consecuencia la aparición de grupos que exigen una mayor participación ciudadana en la toma de decisiones comunes y así ejercer un mayor control sobre estas instituciones. Pero la participación requiere una responsabilidad de la que no somos conscientes como sociedad. Una responsabilidad que se diluye en lo colectivo y para la que aparentemente nos falta preparación.

Vivimos tiempos exigentes que requieren de compromiso y prudencia, y si queremos mirar al futuro con optimismo, hoy más que nunca es necesario educar a los niños en el Pensamiento Crítico, en la competencia de saber gestionar con criterio la información que manejamos cada día. El desarrollo de la comprensión lectora en los alumnos es imprescindible pero no es suficiente.

Educar en el Pensamiento Crítico implica educar en el desarrollo del criterio propio, y por tanto en la capacidad de tomar decisiones. Implica entrenar a los alumnos para que no acepten de forma irracional opiniones o afirmaciones sin someterlas a análisis y por tanto a su propia consideración. Todo un reto para la mayoría de sistemas educativos en el mundo, que aún viven anclados a la idea del maestro como incuestionable fuente de conocimiento y criterio.

Al final, el círculo se cierra siempre sobre el mismo principio: para crecer y progresar como sociedad es necesaria una ciudadanía preparada, y esto solo lo conseguiremos apostando por una educación más comprometida, más ágil y que se adapte a las nuevas necesidades sociales y a los rápidos cambios que se están produciendo.

Para saber más: PENSAMIENTO CRÍTICO: EDUCANDO CIUDADANOS COMPETENTES

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