Relojero, sherpa, jardinero… ¿Qué tipo de docente eres?

Lo que hemos aprendido y sabemos sobre la práctica docente no siempre coincide con cómo enseñamos en el aula cada día. Y son muchos los factores que determinan nuestras acciones cotidianas como maestros, pero lo más sorprendente es que nuestras ideas implícitas o inconscientes tienen más poder sobre nuestro comportamiento en el aula que las ideas explícitas o conscientes.

LAS IDEAS IMPLÍCITAS O INCONSCIENTES TIENEN MÁS PODER SOBRE NUESTRO COMPORTAMIENTO EN EL AULA QUE LAS IDEAS EXPLÍCITAS O CONSCIENTES.

Tanto docentes como alumnos, todos tenemos nuestras teorías sobre lo que es aprender y enseñar, aunque muchas veces no seamos conscientes de ello. A través de la práctica educativa de un docente podemos determinar sus creencias sobre cómo se aprende, de quién depende el éxito del aprendizaje y cómo hay que enseñar para que el alumno aprenda. Las respuestas a estas preguntas, sean cuales sean, son en muchos casos una herencia cultural que procede en mayor medida de lo que el docente ha vivido durante su infancia y adolescencia, que de la educación formal que ha recibido en su formación profesional. Afortunadamente esto no impide la posibilidad de cambio y evolución a través de la reflexión sobre la propia acción docente y la interiorización de nuevas ideas.

CONOCERNOS COMO DOCENTES ES PRIMORDIAL SI QUEREMOS EVOLUCIONAR EN NUESTRA PRACTICA PROFESIONAL.

Analizarnos y conocernos como docentes es primordial para poder evolucionar en nuestra práctica profesional y adaptarnos a los nuevos escenarios educativos. La relación con los alumnos y nuestras acciones en el aula, son los indicadores que nos desvelan nuestro perfil como maestros la forma en que ejercemos la enseñanza.

Los investigadores (Claxton, 1990; Pozo, 1996) han observado los siguientes perfiles entre los docentes:

Perfil de docente

Cómo se enseña

Cómo se aprende

De quién depende el éxito

Gasolinero o proveedor Docente tiene el conocimiento objetivo y lo entrega a sus alumnos a través de las explicaciones verbales. Alumno aprende repitiendo la copia fiel de lo que se le ha explicado. La cantidad del aprendizaje depende sólo de la habilidad y el esfuerzo del propio alumno
Escultor o modelo Docente tiene el conocimiento objetivo y considera que hay que enseñar procedimientos a través de la demostración. Alumno aprende a través de actividad intencional y mucha práctica. La calidad del aprendizaje depende sólo de la habilidad y el esfuerzo del propio alumno.

 

Relojero o entrenador El docente es el gestor del conocimiento objetivo, lo reparte en pequeñas piezas al alumno encajando las piezas perfectamente según el modelo prediseñado. El alumno aprende pequeños pasos a través de mucha repetición hasta que llega a ser capaz de reproducir literalmente lo que se le ha enseñado. La calidad del aprendizaje depende sólo de la habilidad y el esfuerzo del propio alumno.
Sherpa o tutor El docente conoce el área del conocimiento que enseña pero cede la responsabilidad de elegir el camino hacia los conocimientos al alumno, guiándole hacia ellos. El alumno es capaz de ir más allá de la preproducción literal, y lo logra a través de la exploración, experimentación y construcción. La responsabilidad de la calidad del aprendizaje es del docente, porque depende de sus habilidades para guiar al alumno adecuadamente.

 

Jardinero o asesor El docente conoce el área del conocimiento que enseña e interviene en el proceso de aprendizaje solamente para crear condiciones para el siguiente paso en este proceso o aprender junto con los alumnos. El alumno es capaz de autorregular su aprendizaje. El aprendizaje es un diálogo en el que los contenidos, hasta cierto punto, son relativos y por eso no son el fin de la enseñanza en sí mismos. Los resultados del aprendizaje se miden en forma del crecimiento de ciertas capacidades de los alumnos y son responsabilidad de los docentes.   

 

Algunos perfiles como gasolinero, escultor, están más relacionados con una concepción de educación tradicional y directa. Mientras, papeles como sherpa y jardinero, están más vinculados con nuevas formas de entender la educación en el siglo XXI.

Teniendo en cuenta nuestras experiencias como alumnos, que han formado nuestras ideas implícitas, es completamente comprensible que todavía se siga diciendo que a los alumnos del siglo XXI les educan docentes del siglo XX en escuelas de siglo XIX.

Cambiar las formas de enseñar requiere un cambio de mentalidades o concepciones de docentes, alumnos y otros agentes educativos sobre la enseñanza y el aprendizaje. Para poder cambiarlas, primero hay que conocerlas, saber en qué consisten, conocer cómo se muestran en nuestra práctica diaria y qué procesos sirven para modificarlas.

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